Suma y sigue. El asturiano Fernando González del club AvientuSolorunners acaba de conseguir el quinto reto de los 9 que le permitirían acabar una ultra de más de 100 km en cada continente más los dos polos. Un precioso reto que se ha propuesto tras completar hace años el Grand Slam Maraton.

Esta es su crónica personal:

El pasado 5 de agosto conseguí superar la cuarta etapa de mi reto personal, el «Grand Slam Ultratrail – Somosalud». Y la carrera escogida fue la «Sunrise to sunset 100km» de Mongolia, celebrada en el Parque Nacional del Lago Hovsgol, muy cerca de la frontera siberiana rusa.

Viajar hasta el norte de Mongolia es ya toda una aventura. Ésta es una tierra alejada de la civilización, habitada por uno de los últimos pueblos nómadas del mundo, poseedores de una tradición, cultura y lengua milenarias. Y poder correr por sus montañas, bosques y lagos es un privilegio para la vista y la mente. Esta tierra permanece inalterada desde hace cientos de años, mientras corres puedes sentir que vuelves atrás en el tiempo.

pantano

Y en ese lugar tan especial nos juntamos un puñado de corredores aventureros y aventureras de más de 20 nacionalidades para disfrutar de un recorrido que transcurre por caminos utilizados por los nómadas mongoles que pastorean en estos paisajes prácticamente deshabitados, entre bosques, lagos y pasos de montaña que descienden a valles de naturaleza exuberante.

 

A las cuatro de la mañana se dala salida a unos cinco grados de temperatura. Por delante 100km y un límite de 18 horas para finalizar el reto, justo cuando el sol se ponga. Y salida muy rápida lanzada por los corredores locales. Primeras dos horas de carrera en la oscuridad siguiendo rumbo norte desde el Campamento Toilogt a través de bosques y tierras bajas arrastradas por el viento, para luego, apartarnos del lago para comenzar el ascenso a Chichee Pass. El punto más alto de la carrera con sus más de 2.300 metros, y lugar donde el día se abre sitio a costa de mostrarnos unas vistas espectaculares desde su cresta con unos tonos rojizos que se reflejan en el lago.

Descendemos abruptamente hasta un valle fluvial para seguir por el lecho seco del mismo a través de tramos pantanosos. Tras cambiar de valle, iniciamos la subida  a través de un bosque cubierto de musgo hasta Khirvesteg Pass, sin duda la parte más guapa de la carrera. Nuevo descenso importante hasta el fondo de un nuevo valle y vuelta a la orilla del lago para regresar de nuevo al campamento. Completamos así los primeros 42 km que coinciden con la meta del maratón.

ger

Hace tiempo que se hizo de día, y la temperatura irá subiendo hasta alcanzar los 30 grados. Yo voy segundo y solo, y así seguiré hasta meta. La ruta continúa hacia el sur cruzando bosques de pinos. No es un recorrido especialmente técnico, pero perder las marcas de pintura verde que marcan la ruta te puede complicar la vida. Y a mi me pasa en este tramo durante bastante tiempo hasta que tomo rumbo este para volver al lago y, tras preguntar a algún pastor, llegar al siguiente avituallamiento.

Toca un nuevo ascenso, hasta Jankhai Pass, para luego descender suavemente e iniciar el camino de vuelta a meta. Tramo muy rompe piernas a la orilla del lago cruzando otro gran bosque y disfrutando de las vistas. Y tras el último avituallamiento, los 12 kilómetros finales rodeando el lago y viendo siempre la meta. Y a falta de 4 para meta mis piernas dan la voz de alarma y empiezo a tener unos calambres que no me dejan más que caminar rápido. Estrés y preocupación para intentar no perder el pódium, y al final con un poco más de sufrimiento entro en meta en esa segunda posición tras 12 horas y 40 minutos.

finisher

Y contento. Muy contento  por conseguir completar la mitad de mi reto personal, por hacerlo en un lugar como éste, y además subiendo de nuevo al cajón tras el corredor local Tumenbayar Shagdar, que prácticamente sin medios pero con muchas capacidades se llevó un merecido triunfo.

Y ahora ya toca pensar en la quinta de las ocho etapas, pero eso  será ya en abril del próximo año en América del Sur, en Patagonia, pero eso será otra historia.

Desde la tierra de Chinggis Khaan, Puxa Asturies.