Si hablase de las grandes carreras de Euskadi, tendríamos que hablar de una de las más completas que existen y eso es lo que voy a hacer. Gorbeia Suzien es junto a Zegama, Ehunmilak, Hiru Haundiak o Kilimon, la gran embajadora de las carreras en Euskadi. Con un fuerte componente nacional y siempre exportando la raza y la cultura de un pueblo singular, han creado una de las carreras más bonitas que tuve la suerte de conocer. Gorbeia respira Euskadi, respira tradición, respira el afán luchador y valiente de un pueblo del que deberíamos de aprender su amor por lo suyo. Son grandes embajadores de su tierra y su cultura y la exportan allá donde van. 

La Gorbeia Suzien abraza las maravillas naturales, para muchos desconocidas, que esconde el Parque Natural de Gorbeia. Una prueba exigente que atraviesa los bosques , praderas y cumbres que ejemplifican una seña de identidad. una arteria que respira Euskadi por los 4 costados y que ofrece al corredor un abanico de sensaciones que invita a volver. 

La pequeña aldea de Ceánuri está enclavada en el hermoso Valle de Arratia y nos ofrece las cumbres de Gorbeia 1474m (punto más alto de la carrera) , Aldamín 1362m y Lekanda, como auténticos miradores de una comarca repleta de hayedos y abundantes pastos naturales como los de Arraba, cuidados minuciosamente por las cabañas de ganado que hacen que tengas la sensación de correr  descalzo por una alfombra.

Sus 31 kilómetros y 2400 metros positivos al más puro estilo sky son una manzana envenenada y a su vez, les ha valido para albergar un campeonato de Europa de la modalidad en el 2017 que se llevaron Ingrid Mutter y Aritz Egea, pero que desde el principio han traído a la aldea vizcaína a los mejores corredores del mundo. El historial de atletas que han subido a lo más alto del cajón, nos deja nombres tan relevantes como los de Ionut Zinca en 3 ocasiones, Oihana Kortazar, Elena Loyo, Maite Maiora, Manu Merillas, Laura Orgué, Luis Alberto Hernando, Andrea Gil o los ya citados Aritz Egea, Ingrid Mutter.

Desde que tomas la salida, comienzas las duras rampas pasada la capilla de San Justo y ya nos deja ver lo que nos espera por delante. Lekanda primero y sobre todo Gorbeia y Aldamín no dejan a nadie indiferente. El que esté fuerte de verdad, podrá completar todo el recorrido casi corriendo pero serán los menos. Igual que un martillo pilón , un recorrido blando hará que pongamos el corazón al máximo ,sobre todo en la trampa que esconde el tramo entre Lekanda y Sastegi.

Otro de los puntos fuertes , son el tramo final de la bajada de Gorbeia antes de meterse en el bosque y la última bajada de Aldamín que son demoledoras para las ambiciones de muchos de los corredores. De hecho en esa parte final del recorrido hemos visto sucumbir las expectativas de los que lideraban la carrera hasta entonces. Todo eso no es nada que no se pueda recuperar con esa vaca asada que nos ofrecen al final de la jornada. 

Demasiados tintes para dejar escapar la oportunidad de acercarse a correr o incluso a verla. tras un año 2018 que nos dejó huérfanos  , este año vuelven con la ilusión de un niño y completarán el fin de semana con la inclusión de un kilómetro vertical el viernes que nos llevará desde Ceánuri hasta la cumbre de Lekanda  y que salva 1000 metros en 4,2 kilómetros y que reúnira a 150 dorsales nada más.

Todo un espectáculo que echábamos de menos y que nos resulta imprescindible. Hace 3 años le otorgábamos el premio Nortrail a la mejor carrera española de media distancia y estamos seguros que tras la vuelta seguirán haciendo méritos para prosperar. Los dorsales estaban agotados desde el primer día ,lo que da una idea de la expectación que creaba año tras año. Gora Gorbeia Suzien.

Gobitu Bode

Fotos: Salerno