Hay muchas carreras en el panorama que te recuerdan a las mayores excentricidades del profesor Bacterio o del profesor Tornasol, legendarios alquimistas de las más disparatadas aventuras de los cómics de los años 80. Hay otras carreras en cambio que nacen con un propósito muy metódico y con un sentido del arraigo de la tierra donde uno nació. Nacen con un sentido y una sensibilidad que las diferencian del resto. Quizás esta serían unas de las virtudes de la Picón Castro. Una carrera tallada con alma por las lenguas sedimentarias de sus murallas rocosas que las separan del mar. Pese a los suaves desniveles de sus laderas norte, la parte alta de la carrera nos sitúan en un capricho de extrema belleza como es el Castro Valnera; posiblemente una de las cumbres más hermosas de toda la cordillera cantábrica y que es testigo penitente de los afortunados que se acercan a la localidad de Espinosa de los Monteros.

La pequeña localidad burgalesa acoge los días 8-9 de junio un fin de semana una nueva edición de La Picón Castro en una atmósfera que le da sentido a la comarca y donde su mayor ambición es mostrar los rincones por donde los antepasados forjaron la historia del lugar, desde los tiempos de los romanos , pasando por los visigodos y siendo elementos fundamentales de la resistencia contra los franceses. Un pueblo con carisma y con la suficiente valentía para afrontar cualquier tipo de empresa como la organización de una carrera sublime.

El corredor que se acerque a espinosa podrá empaparse de historia además de recorrer las vertebras de la comarca bañada por el río Trueba y sus cascadas y pozas que serán el mejor reconstituyente después de la UTPC y los 66km y casi 8000metros. Un contínuo flirteo entre  las cumbres de la cordillera y las merindades, un amplio territorio donde castillos y palacios nos sumergen en la historia.

Desde la localidad de Espinosa se lanza la carrera a las 6:30 de la mañana para en apenas 9 kilómetros coronar El Picón Blanco, una primera subida en dos sectores con casi 800 metros de desnivel donde se encuentra el primer avituallamiento. Una cómoda pero larga bajada nos lleva hasta el segundo avituallamiento de Las Machorras donde conviene hidratarse bien porque empieza la parte clave de la carrera.

5 kilómetros de fuerte pendiente que nos hacen coronar en La Inmunia con un fin de fiesta donde la trepada por la brecha a cumbre nos transporta a las grandes gestas alpinas de mediados del siglo pasado. Un buen lugar para coger aire ante lo que nos queda por delante y un lugar idóneo para iniciar las hostilidades ante un terreno óptimo para los que dominan la técnica que nos acerca al Puerto de Lunada. 

Desde aquí comienza otro de los puntos más críticos de la carrera como son esas cortas pero duras rampas ,primero sobre el Pico la Miel y después sobre la majestuosa cumbre del Castro Valnera, techo de la prueba con sus 1700 metros. Sin duda, un lugar para pensar en la suerte que tenemos de calzarnos unas zapatillas. 

Su descenso técnico al principio es otro de los puntos calientes de la carrera, después…..a correr como demonios. Aquel que tenga piernas suficientes podrá dar rienda suelta a su potencial hasta poco antes del Costal donde se unen el resto de pruebas. Una zona donde las sombras de los hayedos y la red de arroyos y cascadas serán el refresco idóneo para encarar el último sector de carrera que nos acerque hasta Espinosa. Aquí debemos prestar atención a la Subida al Curro y La Frente. Son cortas pero con identidad propia para hacer daño pero también para disfrutar de sus alfombras boscosas. Correr por aquí es un idilio con la naturaleza. 

Con todo esto La Picón Castro reúne el escenario idóneo para pasar un fin de semana de puro trail empapado en Historia que nadie debería perderse. Un fin de semana donde aparte de la UTPC66, también tiene su distancia trail TPC27 con 2700 m.a. la marcha MPC de 23km y 1500m.a.

El fin de semana se cierra el domingo con un espectacular vertical desde la estación de ski de Lunada hasta la cumbre del Castro Valnera.

Más info la podéis encontrar en su web pinchando aquí.

Gobitu Bode

Fotos: Picón Castro