Desde hace unos años correr por las montañas se ha convertido en una válvula de escape para muchos corredores. Para otros muchos es una competición puramente dicha donde la naturaleza queda en un segundo plano y solo es el medio para llegar al fin.

Lo que es indudable es que tanto para unos para otros, el abanico que se abre a la hora de elegir escenario es de cuentos de fantasía, donde si te lo propones, serás capaz de descubrir los pequeños tesoros que tienes al lado de casa.

En Asturias somos privilegiados en este sentido porque la mayoría de la franja montañosa que nos separa del sur es territorio protegido. Y dentro de esa cordillera que vertebra el norte del resto está el Parque Natural de Redes. Un mundo de Biodiversidad por descubrir donde parece que el tiempo no avanza.

 

Correr por sus montañas siempre te inmiscuye en terrenos donde te puedes encontrar desde ardillas hasta osos lo que hace que la adrenalina despierte las ansias de disfrutar en mayúsculas. Bosques, majadas, veredas, foces y cumbres que superan los 2000 metros. Un teatro para los sueños.

Hay dos carreras que hablan por si solas de parajes únicos, una es Redes Trail en Sobrescobio y después tenemos esta pequeña perla en Caso. Pastores de la Tercia es un monumento de culto para las personas que les gusta correr por las montañas. Enclavada en la parte norte del Parque en el límite con Piloña rinde culto a La Tercia, un triángulo de pequeñas aldeas las cuales no superan los 30 habitantes y rodeados de montañas y pastos. Una auténtica postal desde cualquier ángulo.

14 km con 900+ que se te hacen cortos porque nunca quieres que se acabe la carrera. Con salida en Bueres sube primero por pista y después por un precioso sendero tallado en la roca para acceder a los pastos de altura y dejar volar la imaginación. En esta pequeña cresta de Entrambosllagos merece la pena perder unos segundos para darse cuenta del sentido que tiene este deporte. El Parque Natural de Redes a tus pies y todas las grandes montañas astures en la retina.

Una vez se alcanza este punto, un pequeño descenso nos acerca hasta la majada de Ovia para introducirnos en la fuente de vida del Parque, los hayedos…

El tramo que nos trae de vuelta, nos mete en un precioso bosque de hayas y acebo donde todo puede suceder. Un manto lechoso y blando donde te puedes encontrar con cualquier animal y que es unos de los grandes tesoros naturales de la región.….corto pero lleno de intensidad. La salida del bosque es simplemente espectacular con un tramo de trepada de 10 metros que nos asoma a la ventana. A ver que te encuentras…….el paraíso.

Los pastos de altura separados por un escarpado sendero llamado el pasu de los llobos, nos enfila al Collau Ovia para descender primero por pista y después por un técnico sendero hasta la aldea de Nieves y después a la meta de Bueres donde una suculenta paella nos espera para despertarnos del sueño.

Imprescindible en el calendario asturiano.

Gobitu Bode

Fotos: Manuel S. Calvo