Estudia la naturaleza, ama la naturaleza, acércate a la naturaleza. Nunca te fallará. (Frank Lloyd Wright).

Fieles a esta certera frase del arquitecto Franck Lloyd, comenzamos la descripción de una carrera única en un entorno poco conocido a la vez que privilegiado. La Reserva del Alto Bernesga en la cordillera cantábrica esconde alguno de los rincones más hermosos y alpinos de la provincia de León. Desde hace ya unos cuantos años, se viene celebrando en la localidad de Ciñera de Gordón, una de esas carreras de montaña con la esencia y la identidad de un buen vino.

Trail Gordón se celebra este sábado 27 de abril en medio de una atmósfera de trail alpino, exuberancia de bosques, aguas azules  y la generosidad de sus gentes como carta de presentación. Comarca azabache enraizada en una extinta minería, que moldeó durante décadas un jardín incierto que florece ahora, gracias a la gran competición deportiva que acoge a mas de 340 corredores dispuestos a ponerse el traje de faena para empaparse de historia. La historia que nos empapa del legado del Pozu Ibarra. La sangre negra que recorre sus galerías son la seña de identidad de la carrera.

El corredor que se acerca a esta comarca nos recuerda a la percepción que tenía Franck Maubert sobre la escultura del hombre de Giacometti que decía: » El hombre de Giacometti, que es Giacometti, porque todos los hombres están encerrados en él, avanza inclinado hacia delante, con paso más que decidido y, sin embargo, avanza despacio, lento. Sus pies son pesados, porque forman parte de la tierra, y por eso turban a la vez que fascinan. Es un hombre intrigante, pensante, un ser que no deja de moverse, de existir, un Quijote combatiente y tenaz, que soporta las preguntas, que resiste el tiempo. Camina para liberarse, para buscar, para existir, para llegar a la meta.» 

Solo los que corren Trail Gordón, son capaces de levantar la mirada y dejar volar su imaginación para convertirse en los protagonistas de aquellos cuentos que les leían de pequeños a la luz de un candil. Cada uno con su percepción de las horas, en clave de sufrimiento, porque sí, esta carrera va de eso. Va de vencer a un terreno técnico  con 2400m positivos en apenas 24 km. Ahí es nada. Poniendo la dificultad por bandera. Sabiendo que al final esta la luz del túnel. Que la dureza y la dificultad saben distintas cuando se padecen. Desde las entrañas de Ciñera hasta la cumbre del Cueto San Mateo y sus más de 1600 metros, el corredor será la la esencia del esfuerzo que conlleva conseguir esa beta de carbón…..

No hace falta buscar la recompensa o el tesoro; ya vienen con el dorsal. Pero si alguno flaquea en el intento, Ciñera despliega sus hospitalarias alfombras en las postrimerías de abril para acoger un fin de semana único, montañero, técnico, alpino, lleno de crestas, de dificultad, de esfuerzo y de esencia pura de montaña que llene de energía todos esos recovecos que nos dejamos por el camino.

Gobitu Bode